La fuerza de esta novela reside en su cercanía a las realidades históricas del mundo medieval de san Francisco. He podido ver y oir las vidas cotidianas de Francisco y sus hermanos, de Clara y sus hermanas y de gente corriente. La versión que hace Mueller de las vidas de clérigos y caballeros pone un rostro humano a las intrincadas actuaciones de la Iglesia y del Estado en la guerra y en la paz.