Todos debemos ser buscadores de felicidad. No son las cosas las que nos hacen felices, sino que en la realidad encontramos a Dios, que nos ama profundamente como hijos suyos que somos y nos sorprende siempre, en los pequeños detalles de cada día.
Vista previa: FELICES PORQUE SOMOS AMADOS. LA ALEGRÍA DE LOS HIJOS DE DIOS
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