Esta obra nace en la línea de frontera entre la filosofía y la teología. En esta zona de interacción fecunda, el autor hace danzar dos categorías fundantes: empatía/intersubjetividad y Trinidad, en un diálogo creativo con Stein, en quien razón, fe y mística se entrelazan de una forma única dando a luz una síntesis tan vasta como fascinante y prometedora.