Cuando, una tarde de agosto Tomás se topa con Claudia, un antiguo amor de la adolescencia, todavía no sabe que su existencia está a punto de dar un quiebro inesperado, ignora aún en qué pesadilla de cómicos equívocos está a punto de sumergirse. Todo se trastoca: un matrimonio que languidecía, el precario puesto de profesor ayudante de literatura en la universidad, los amigos de siempre. Tomás nos hace avanzar en sus risibles aventuras sin dejar por ello, gracias a la irónica distancia que le otorga la memoria, de iluminarnos sobre las jugosas lecciones que recibe en el duro aprendizaje de las inextricables relaciones humanas y los espejismos de la felicidad.