París 1904: asesinatos, amoríos prohibidos, sospechosos y ocultos secretos. París es una fiesta y las luces de la Belle Epoque alumbran la vida nocturna de Montmartre y Pigalle, barrios de moral relajada y libre circulación de absenta y opio. Pero es en un bulevar señorial, apartado de callejuelas y tugurios, donde aparece el cadáver degollado de monsieur Bonancieux.