RYWKA, UNA ADOLESCENTE JUDíA DE CATORCE AñoS, comienza a escribir un diario de su infierno en Auschwitz en un cuaderno escolar. En sus apenas 120 páginas, entre octubre de 1943 y abril de 1944, Rywka relata con gran realismo, pero sin perder la elocuencia y la inocencia propias de su edad, la enfermedad, el hambre, las deportaciones, el miedo y la crueldad de las que fue testigo. En 1945, su diario fue encontrado en las ruinas del crematorio de Auschwitz-Birkenau. Durante más de medio siglo el diario permaneció en Moscú, en posesión del médico y hasta la muerte de este.