La primera noche que el doctor Denvurg pasa en su nuevo piso no puede conciliar el sueño; una mujer llora al otro lado del tabique. El médico golpea suavemente la pared y susurra unas palabras de consuelo. A partir de ese momento se establece un curioso vínculo entre ambos del que nace una dependencia. Una novela cautivadora que reivindica el poder del amor y nos invita a reflexionar sobre la empatía y comprensión como motor de las relaciones.