"El punto de partida de este diálogo fue un coloquio público celebrado hace dos años, en el que nos vimos obligados a plantearnos preguntas tan difíciles como las siguientes: ¿Tienen los valores aún algo que decir en la economía? ¿Cuánto de ejecutivo late en un monje? ¿Cuántos miramientos puede permitirse un alto ejecutivo? ¿Qué significan para nosotros el dinero y el beneficio? Luego hemos seguido intercambiado opiniones, y este es el fruto de tal diálogo".