Después de más de un año en Madrid sin poder ejercer libremente
su ministerio de sacerdote, en plena guerra civil española, san Josemaría
Escrivá, empujado y acompañado por sus hijos del Opus Dei,
decidió emprender la aventura de pasar a Francia, por Valencia, Barcelona
y Andorra.
Marchó llevando en el corazón la duda y el sufrimiento por las personas
que quedaban atrás. Una vez en Barcelona, tuvieron que superar
muchas dificultades para entrar en contacto con las redes clandestinas
que les podrían llevar al otro lado de la frontera, y luego, para
lograr partir. El resultado fueron seis interminables semanas que le
dejaron exhausto, casi sin fuerzas físicas ni psíquicas. De hecho, sólo
pudo seguir adelante y coronar su propósito gracias a una particular
intervención de la Virgen, cuando ya habían iniciado la marcha hacia
el Pirineo.
Todos los que le acompañaron dejaron escrito de un modo u otro lo
que vivieron en aquellas intensas jornadas. Con esta documentación,
ha sido posible reconstruir con detalle lo que les ocurrió en esos largos
días de espera en la Barcelona en guerra de otoño de 1937.
Todos los testigos de la huida de San Josemaría a Francia plasman
en este libro cómo vivió y sufrió esas semanas de peligro e incertidumbre.