Según Knott, en el corazón mismo de su controvertida teoría sobre la banalidad del mal de Hannah Arendt subyace una visión del mundo muy distinta a la de sus contemporáneos, que nadie antes se había atrevido a explorar. En su esfuerzo por trascender los viejos patrones filosóficos y culturales que había defenerado en el horror y mostrado su esterilidad, esta pensadora se dispuso a desaprenderlos para poder ver las cosas desde una perspectiva totalmente renovada y conquistar así nuevos terrenos de libertad.