Caín ha pasado a la historia como autor
de una de las preguntas más conocidas:
«¿Acaso soy yo responsable de mi
hermano?». Una pregunta a la que muchas
personas recurren cuando se les pone frente
a los sueños y oportunidades destrozadas a
causa de su egoísmo.
Ahora que ya reconocemos y nos
preocupamos por el abuso y destrucción
que hemos generado a nuestra casa común,
es el momento de plantearnos qué tipo de
hogar natural queremos conservar para
nuestros hijos: ¿Respondemos como Caín
y nos desentendemos de lo que le ocurra a
nuestros semejantes?, o ¿estamos de verdad
comprometidos en cuidar de nuestra casa
con todos nuestros sentidos y asumiendo
toda clase de esfuerzos?