Si el gran escritor es alguien capaz de crear un personaje mi´tico, no cabe duda de que Colette fue una inmensa escritora, ya que creo´ cuatro: Claudine, su primera heroi´na, de cuya autori´a se apropio´ su marido; Sido, inspirada en su propia madre, sin duda su creacio´n ma´s bella; Gigi, su doble literaria, dichosa en el amor al contrario que su creadora, y la propia Colette, patrimonio france´s e i´dolo sagrado. En estas pa´ginas, Compagnon desgrana todas las facetas de la escritora para celebrar a una pionera de la transgresio´n y la provocacio´n que hizo soplar en sus novelas un viento de libertad tan inso´lito entonces como hoy. Admirada por Simone de Beauvoir y ma´s moderna que Gide, Claudel o Vale´ry, Colette logro´ la hazan~a de concebir una obra tan profundamente subversiva como universal. Leerla hoy es, sin duda, descubrir una voz eternamente moderna que nos invita a abrazar el siglo xx en toda su extravagancia.