A diferencia de las ediciones críticas del
Nuevo Testamento griego, la Biblia Hebraica
Stuttgartensia (BHS) no tiene
como finalidad reconstruir el texto original de
la Biblia hebrea. Esto no sería posible basándose
en los manuscritos disponibles: los testimonios
textuales directos de mayor antigüedad son los
manuscritos descubiertos a partir de 1949 en las
cuevas de Qumrán del desierto de Judea. A excepción
de una sola transcripción del Libro de
Isaías que se conserva íntegramente, los textos
bíblicos de Qumrán consisten exclusivamente
en fragmentos en los que en la mayoría de los
casos solo se pueden identificar unas pocas palabras
seguidas, y a menudo meramente letras
sueltas.
La BHS se utiliza en todo el mundo y se considera
entre todas las denominaciones como una
edición altamente fiable de la Biblia hebrea.
Proporciona la base tanto para la formación académica
como para todas las traducciones bíblicas
fidedignas.