Fray Bartolomé Carranza de Miranda (1503-1576) es una de las figuras más importantes, apasionantes y controvertidas del complejo siglo XVI español. Siendo estudiante en la Universidad de Alcalá, decide hacerse dominico y cursa estudios en los dos centros de más prestigio de la Orden en su tiempo: el convento de San Esteban de Salamanca y el Colegio de San Gregorio (Valladolid). Nombrado profesor de este último (1530), deberá aceptar numerosas y prolongadas ausencias: para asistir a Trento como teólogo imperial (1545-1547 y 1552), como provincial de Castilla (1550-1553) y como miembro de la comitiva que acompañó a Felipe II a Inglaterra con motivo de su matrimonio con la reina María (1554-1557). De vuelta a Falbdes, se le nombra ese mismo año arzobispo de Toledo, donde entra a finales de 1558. Pero a los pocos meses, el 22 de agosto de 1559, fue prendido por mandato de la Inquisición, bajo sospecha de herejía. Comienza así para Carranza el calvario de su vida, y para la iglesia española uno de los procesos más sonados y discutidos, que aún hoy sigue intrigando a los investigadores. Esta obra de Ignacio Jericó Bermejo, conocido especialista en la Historia de la Teología del siglo XVI, trata con rigor de aclarar esta intriga. Lo hace a partir de la actividad y de la importante producción teológica de Carranza, en un intento de aproximarse al drama vital de esta figura ilustre, cuyo destino estuvo marcado por una inmensa tragedia.