¿Quién dijo que ser pirata era solo buscar tesoros?
Alberto no es un pirata cualquiera: tiene un parche en el ojo, un gato llamado Torcuato que vive en su hombro y una cartera completamente vacía. Cansado de no tener ni un doblón, decide emprender el viaje más ambicioso de su vida en busca de un botín legendario.
¡Sube a bordo y despliega las velas!