Durante el año dedicado a San Pablo (2008-2009), el papa Benedicto XVI ofreció en las audiencias generales de los miércoles una serie de catequesis dedicadas al apóstol de los gentiles, con la voluntad de animar a los creyentes "no solo a dedicarles un lugar particular en nuestra veneración, sino también a esforzarnos por comprender los que nos pueden decir tambíen a nosotros, cristianos de hoy ". Porque San Pablo, señalaba el papa, es sin duda, "una figura estimulante, que se nos presenta como un ejemplo de entrega total al Señor u su Iglesia, así como de gran apertura a la humanidad y a sus culturas".